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A Río Revuelto……

A río revuelto……

Comparadores, agregadores, multitarificadores, …Pocas veces, a lo largo de nuestra vida profesional, encontraremos “inventos” como estos. Todos sabemos lo que son: un cajón de sastre teledirigido a los cientos de miles de consumidores que están buscando poder hacer el mejor y más barato seguro de su vida.

Y, no despreciemos la buena voluntad e inteligencia del consumidor. Ciertamente, están buscando el mejor seguro; pero, la cruda realidad es que, y en esto también son especialmente hábiles los padres del “invento”, esa buena voluntad e inteligencia se queda solo en el seguro más barato.

Perspectiva desde el hombre a pie

El resultado podríamos considerarlo como aceptable. Es posible que no tengan lo mejor, pero si lo más barato; 50% de éxito.

No está mal teniendo en cuenta lo complejo del asunto; siempre y cuando y aquí es dónde me cabe la duda.El consumidor sea consciente y asuma que por ese precio solo ha conseguido el 50% de lo que buscaba.

Todos sabemos lo que, muy probablemente, pasará cuando tenga el siniestro, que lo tendrá. No creo que sea necesario extendernos en algo que, con o sin razón, nos pone como sector muy cerca de la mala reputación que con tanto ahínco lidera la todopoderosa banca.

Pero, el “invento” no hace todo esto gratis sino que, con germánica regularidad mensual, las ávidas y necesitadas aseguradoras a las que han convencido de que se van a forrar le remiten un macro fichero, con cientos de miles de tarificaciones, para que lo crucen con sus contrataciones y así el “invento” pueda cobrar por cada una de ellas.

Otro, y tiene muchos, de los éxitos del “invento” es que han convencido a las aseguradoras de que cruzando cinco datos, poco menos que cuestionables, la fiabilidad del cruce es del 100%. Nada que decir, ya somos mayorcitos y, como sabiamente dice el refranero, cada cual sabrá con quién se acuesta y si amanece meado al despertarse.

Pero, ¿alguien se ha parado realmente a pensar en manos de quién está?

Primero:

Al “invento” le trae sin cuidado en qué aseguradora se hace la póliza y es perfectamente consciente de que sus probabilidades de cobrar son directamente proporcionales a la cantidad de aseguradoras a las que le han convencido para estar en la parrilla de precios.

Si además consiguen, que lo hacen, que esas aseguradoras sean las de renombre aumentan las probabilidades de contratación y la segunda y tercera división de nuestra industria ven al “invento” como su gran oportunidad para competir con ellas. Sin comentarios.

Segundo:

Al “invento” solo le interesa que cada día más bondadosos consumidores se acerquen a él en su búsqueda de seguros, ya que esto aumenta exponencialmente el éxito del famoso cruce de ficheros y, por ende, sus ingresos.

Pero, no solo le interesa que venga hoy, también quiere, y esto lo hacen muy bien, que vuelva al año siguiente para repetir el proceso. Mucho se habla de la fidelización del cliente, pues que en este cliente no la busquen porque no la encontraran.

Tercero:

Si el resultado final del “servicio” que obtiene el consumidor es precio, precio encontraran las aseguradoras sí; pero el más bajo; y haciendo mía una muy inteligente expresión que escuche no hace mucho, “la prima media dejará de serlo para convertirse en la media prima“.

Y digan lo que digan los gurús de este negocio, con media prima solo se paga medio siniestro y el final del cuento lo conocemos todos.

Cuentas de resultado de República Bananera y clientes que acaban pagan el desaguisado. Que se lo digan a los británicos, ambiente en el que el “invento” crece y se reproduce como setas y de cuyas cuentas de resultado es mejor ni hablar.

Cuarto:

Si tu avaricia te lleva a estar no en uno sino en varios de los “inventos” no te quepa duda de que harás muchas pólizas, del mismo modo que pagarás muchas veces por ella.

Quinto:

Si además, finalmente, se contrata la póliza a través de cualquiera de tus colaboradores, ¡Estate atento! No sea que además estés pagando una comisión al invento.

Sexto:

¿Alguien ha pensado que, además de ser presionado por el cliente, el “invento” es una herramienta terrorífica para que le presione el corredor? Yo soy corredor, creo que de los cabales, y aunque no lo haya utilizado si lo he pensado y la tentación está ahí.

Séptimo:

El “invento” no crea nuevos clientes, no promociona el seguro y es caldo de cultivo para outsiders geográficos, y de escasa calidad, que se mueven como peces en el agua en ese entorno del mercadeo de la prima.

Cada vez que alguien serio se significa en el “invento”, en el que, además, no puede ni debe estar en lo más alto de la parrilla de precios, sufre un agravio comparativo del que siempre saldrá perdiendo. Si aún así quieren otorgarles un prestigio y categoría a esos outsiders que no se merecen, ¡Ese es el sitio perfecto!

¿Que aporta el invento?

Señores seamos sensatos, inclinémonos ante la inteligencia de otros pero no perdamos el norte. El “invento” no aporta nada o casi nada al cliente, por lo menos a medio plazo.

Los colaboradores serios y profesionales lo pueden ver como una agresión o el camino para defenderse agrediendo a las aseguradoras. Estas se están mal vendiendo al mejor postor, les está costando una fortuna a veces por duplicado o triplicado, y el final del camino, y no me gusta ser agorero, es desolador.

Si queremos hacer pública y notoria nuestra estupidez, ¡por lo menos que no nos cueste tanto dinero! Sentémonos en una mesa, pongamos el dinero que haya que poner, que será menos del que estamos pagando, y hagamos un super invento que no cobre por póliza contratada.

Seguro que el regulador nos felicitará por el ejercicio de transparencia y servicio a la sociedad que habremos realizado. A río revuelto, ganancia de pescadores. Solo tenemos que resolver el pequeño problema de que, a día de hoy, los pescadores no somos los que debemos ser.

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