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¿Letra Pequeña O Mente Estrecha?

¿Letra pequeña o mente estrecha?

Una lectura rápida a la Circular 5/2012, de 27 de junio hace pensar que la misma busca el desarrollo de una información financiera de mayor calidad. Por lo que hay una menor dificultad de lectura, con el consiguiente mejor entendimiento de los productos financieros por parte del cliente.

¿Qué sistema establece?

Si bien, con una lectura más pausada, se observa que básicamente establece un sistema para unificar criterios y disponer de una documentación con rasgos comunes que facilite al cliente financiero la comparación entre productos similares de distintas entidades financieras, además de aportar más información sobre gastos y condiciones.

¿Defender a los clientes, principalmente a las personas físicas, facilitando la comparación entre productos financieros a través de un nuevo marco de conducta, cuyo cumplimento será susceptible de verificación por parte del Banco de España?

Me parece una tarea excesiva para esta circular. Las entidades financieras han ofrecido la información que les interesa y han dificultado el acceso a aquella que no desean obrara en manos de sus clientes, haciendo valer el concepto de quien tiene el conocimiento tiene el poder.

Nos dicen que tratan con productos de alta complejidad y que para obtener el mejor resultado hemos de depositar nuestro dinero y confianza en su gestión. Esto ya está cambiando, y no precisamente por ningún nuevo reglamento, más bien por una sacudida que a más de uno lo va a dejar por los suelos.

¿Se esta buscando la efectiva protección del cliente?

Poco avanzará la transparencia en las entidades bancarias si no se acompaña con un régimen de consecuencias claro y justo para el caso de su incumplimiento.

Si lo que realmente se busca es la efectiva protección del cliente no basta con definir exigencias, hay que controlar su cumplimiento y definir consecuencias para aquellos que no las cumplan.

Porque si al infractor le sale a cuenta su incumplimiento no serán más que fuegos de artífico para despistar y otro elemento decorativo para quedar bien en la foto. Para demostrar al cliente que hablamos de algo muy importante ayudaría un sistema de sanciones dentro de la propia norma.

Sistema de sanciones

Un sistema de sanciones dentro de la propia norma, haría evitar acudir a la justicia ordinaria en caso de indefensión, ya que supone dificultades añadidas para el perjudicado (dilatación en el tiempo, mayor gasto económico, etc…), y diferenciando la sanción según la gravedad (un simple error, reiteración en la falta o alevosía buscando un fin distinto al objeto de la norma).

O al menos incentivar o premiar a quienes realmente han cumplido con el objetivo de transparencia, para que con el tiempo se convirtiera en una commodity del sector. Lástima tener que regular la transparencia en operaciones financieras, cuando por su importancia en la sociedad debería ser una característica inherente al sector financiero.

¿Cómo se relacionan los clientes y los bancos?

El intercambio de información entre el cliente y su entidad financiera se asemeja bastante a una partida de cartas dónde cada parte intenta guardarse las mejores para el final, pero con la banca manejando la baraja.

La (¿tan buscada y deseada?) transparencia no se logrará desde la implantación de más normas, ya que una vez superado su impacto inicial encontrarán nuevas formas más refinadas de evitarlas en la medida de lo posible, si no coinciden con sus intereses.

Mientras algunos andan, otros ya están corriendo y trabajando en la “información mínima precontractual” para que esta sea clara, suficiente y objetiva, y poder entregarla con la debida antelación sin perjudicarse en exceso.

La verdadera transparencia

Se lograría mejor actuando sobre a quién se pretende ayudar, esto es, desarrollando una actitud responsable de los clientes frente a los productos o servicios que se le ofertan. De nada sirve poner a un guardia civil a la hora de firmar un contrato, si el firmante no tiene las herramientas y conocimientos necesarios.

La entidad financiera manifestará que el cliente firmó con pleno conocimiento y que se le facilitó toda la información de forma “clara, oportuna y suficiente, objetiva y no engañosa con el tiempo suficiente para su correcta interpretación”.

Esta evolución no será iniciada de forma espontánea por las entidades financieras que lógicamente anteponen la consecución de sus propios objetivos. Dudo que la “transparencia” figure entre sus prioridades, otra cosa muy distinta es transmitir “sensación de transparencia” y proximidad con sus clientes.

No, se iniciará cuando los propios clientes dispongan de mejor conocimiento sobre sus productos, por lo que sería mejor centrar los esfuerzos en ellos para que sean los que presionen en la línea de obtener mayor transparencia, logrando finalmente disponer de mejores productos financieros “reales” y no sólo “en apariencia”.

En la circular se estipula el tamaño mínimo de la letra pequeña, y al respecto leí por algún lado que “ahora se quieren cargar a las empresas de lupas”.

El tamaño de letra no importa

Qué más da letra pequeña o grande, adornada o desnuda, resaltada o enmarcada si no existe capacidad de entendimiento por parte del destinatario final de la información, el cliente financiero, y lo más preocupante que no le resulte una prioridad para él mismo.

¿En lugar de evitar la “letra pequeña” no sería más aconsejable para lograr la transparencia financiera y el mejor entendimiento de los productos financieros actuar sobre las “mentes estrechas” de los clientes?

Puede que se trate de un primer paso hacia adelante, pero ojalá que más que para las entidades financieras se materialice en una conducta más responsable y racional en la actitud de los clientes hacia sus entidades financieras.

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